Un grito en la madrugada.
Un alma esta estrangulada.
Pasos en la calle, corriendo,
¡¡Díos!! ¿Qué pasa?
La boca se ha quedado seca,
ni el agua pasa por la garganta.
¡¡No!!... no me digáis nada
ni vengáis a consolarme
mi alma lo presintió
mucho antes que pasara
cuando vi que me faltaba
una daga de mi casa.

Tatiana Krahe.
Madrid, Julio 2002.