Yo tenía mi corazón, repleto de tus regalos:
Besos envueltos en caramelos de algodón,
mareas enormes de caricias de ternuras,
susurros de olas tranquilas y dulces
que rompían en mis orillas,
palabras con sonidos melodiosos de caracolas,
guiños constantes de alma a alma,
cortejos descarados y en silencio
de tus ojos danzando con los míos,
el fuego crepitante, ardiente y en comunión
de tus ganas con las mías,
nuestras noches siempre en cita con el alba,
tu preocupación por mi, inmensa como tu alma
y los juegos cómplices de tus risas
acorralando a las mías.
Pero....
Si el cristal es fino, se rompe amor,
y el nuestro era de Bohemia, se ha roto en mil trocitos,
Y ahora me siento abandonada, en tu inmenso océano,
lloviendo lágrimas en mi corazón,
consentido y herido.

Tatiana Krahe.
Madrid, Julio 2002.