A MI PERRO...

 

Su piel es del color de la nieve
con pinceladas negras 
escapadas de la paleta 
de un pintor.
Tiene la mirada triste
pero todo el amor en ella.
Te escucha sin responderte,
pero siempre atento 
ladeando su cabecita
para entenderte mejor
cuando le hablas.

                    

Es mi fiel compañero 
y toda mi alegría,
mi amigo del alma 
el que nunca abandona,
el que me regala,
puentes de plata para que cruce
y ramilletes de lilas para que huela,
cuando clava su mirada en mi.

               

Hoy se ha marchado sin mi compañía
yo no fui detrás de él
como él siempre venía en pos mía,
pero en su equipaje se ha llevado,
una gran parte de mi.

                 

    Tatiana Krahe
      Madrid, Junio 2002.