Luna altiva mujer misteriosa
vestida con túnica blanca,
partido el corazón en cuartos
menguantes, crecientes,
nuevos y llenos.

Acaricias noches
de amores soñados,
en las sombras
de cuartos oscuros
olvidados de amores.

Iluminas noches
de amores furtivos,
con horas pegadas
de ansias febriles,
de amores prohibidos.

Acompañas noches
de amores sublimes,
piel con piel,
alma con alma
hasta llegar al éxtasis.

No me abandones a mi
¡Luna buena!
toma mi mano y acompáñame
en una de esas noches
en la que yo ame.


Tatiana Krahe.
Madrid, Mayo 2002