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Eres como la fruta fresca
como un trozo de sandía
en una tarde de estío.
Como un racimo de uvas
pequeñas, doradas y con jugo.

Eres, como la danza de las olas
en un día de tormenta.
Como el silbar de las ramas,
en los árboles del bosque
presagiando una tormenta.

Eres, como el llanto de nubes
en una tarde de canícula
refrescando el asfalto.
Como el crepitar de leños,
en la hoguera de mi sala.

Eres como el aullido del perro
en la noche callada y quieta,
anunciando muerte.
Como el llanto de la madre
que ha perdido al hijo.

Y eres, el tormento y el éxtasis
la debilidad y la fortaleza,
la duda y la resolución,
la lujuria y la templanza,
y la muerte y la vida.


Eres, todo en ti, contradicción.

Tatiana Krahe.
Madrid, Mayo 2002.

 

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